lunes, 17 de diciembre de 2012

ENTENDER NUESTRO PRESENTE.- Las Jarras cerámicas de Vajilla doméstica amortizadas del Período Tardorromano y Visigodo, S. IV - VIII, como item simbólico de Bautismos en la Comarca de Los Pedroches


En la comarca de Los Pedroches, una amplia zona ubicada en plena serranía cordobesa, muy apta para la ganadería y la caza por lo que la población de la misma siempre vivió en el campo, en contacto perenne con sus rebaños; negando con esa necesidad el establecimiento de grandes núcleos poblacionales, proliferando en cambio pequeños asentamientos unifamiliares; para en períodos de inseguridad como los que debido a la crisis que sufre el Imperio Romano se están llevando a cabo en la Península Ibérica, con la llegada a la misma de tribus bárbaras de origen godo, provenientes del Norte de Europa que desarraigados de un entrono, reclaman a Roma tierras para asentarse dentro del Imperio; pueblos éstos que unas veces guerrearán como aliados de los romanos y otras veces en contra, arrasando y pasando a cuchillo a poblaciones enteras, por lo que con la violencia desatada aparecerán asentamientos rurales más amplios formados por varias familias, que si no edificados en una sola manzana, sí se ubican cercanos los unos a los otros, mostrándose así más seguras en la confianza de unos vecinos con otros, que saben que acudirán a la menor señal de peligro creada, bien por fuertes guerreros más o menos organizados que quieran traer a su paso la muerte y desolación, o vivir un tanto ‘agrupados’ en defensa de las no menos fructíferas enfermedades causadas por la peste que asolará Andalucía, y como no, a esta comarca de Sierra Morena.

                Con la desamortización civil del mediados del S. XIX estos territorios de Los Pedroches serán puestos en explotación, la que será iniciada cercando las propiedades con vallas de piedra procedentes las más de las veces de los asentamientos que en dichas épocas fueron construidos y que se mostraban sobre el terreno derruidos, significando un estorbo tanto para la ganadería como para la agricultura; una vez limpiadas dichas propiedades serán sometidas a explotación agrosilvopastoril donde el arado tendrá función primordial en el “descubrimiento” de los estratos inferiores de los lugares que tuvieron hábitats, encontrando la morada de los habitantes que habían muerto en sus casas.

                · En los inicios de la tercera década del S. XX vienen a Vva. De Córdoba un equipo de trabajo para atajar unas plagas de oruga que asolaban el encinar de Los Pedroches; equipo formado por un Ingeniero de Montes, D. Manuel Aulló, y su subordinado el Ayudante de Monte, D. Ángel Riesgo, trabajos estos que se acometen con infinidad de visitas al campo, en el que este último aficionado a la arqueología dará cuenta de los hallazgos que se suceden, no sólo de monumentos funerarios megalíticos, sino que junto a los asentamientos romanos y visigodos que encuentra, también va a descubrir según su Libreta Nª 1 (Diario de Campo desde 1921 a 1935) las necrópolis de dichos asentamientos, excavando sin rigor científico 293 tumbas, extrayendo de las mismas los diversos objetos que contenían, encontrando en muchos de ellos unas jarras de cerámica con huellas de haber prestado anteriormente servicio de cocina, que ya amortizados en el momento de ser depositados en la tumba; junto con pequeños cacerolas también de arcilla y platos de cristal muy fino decorados algunos de ellos con cruces ­­­­­patadas , tan usados en la ornamentación religiosa del período visigodo; los que aparecerán colocados en situación sobre los cadáveres unas veces colocadas sobre el hombre derecho, y otros sobre el izquierdo, representando un enigma para los arqueólogos que no sabían el porqué de esa situación específica en el interior de la tumba; a través del análisis de los cadáveres que contenían comprobaron que los cadáveres que tenían colocado alguno de los objetos citados sobre el hombro derecho se trataba de un varón; y por el contrario si estaba situado el jarro, plato, cacerola, etc. sobre el lado izquierdo se trataba del  femenino; esta incógnita estaba ya resuelta, quedaba por saber que significado tenían en el interior de la tumba, aparte de definir el sexo.

                En estas épocas de la tardoromanidad visigoda todos los enterramientos están influidos por el ritual romano; consistente entre otras cosas en el momento de ser enterrado el cadáver someter a purificación el mismo vertiendo sobre su cuerpo y cabeza vino desde un cuenco o jarro; ritual éste que en época algo más tardía (S. VI) este se sustituyó por el significado más acorde con la religión que se extendió por el mundo; el Cristianismo, siendo fácil identificar el vertido de los líquidos con el bautismo, que constituyó un vertido purificador e iniciativo pudiendo adquirir la situación de dichas jarritas junto a la cabeza del cadáver el significado bautismal del nuevo Cristianismo.

 

Riesgo, A. (1936) El auxiliar de la Ingeniería y Arquitectura.

Carmona, S. (1998) Mundo Funerario Rural en la Andalucía Tardoantigua y de Época Visigoda. La Necrópolis de El Ruedo. (Almedinilla, Córdoba)

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